Naufragué
en faldas de mujer.
Naufragué
en vinos a beber.
Arribé en puertos
llenos de pechos y caderas,
en cuerpos muertos,
mujeres de otras eras.
Mi barco se hundió
y nade en la realidad.
Alguien osó,
creo fue una deidad,
me devolvió a la vida,
puso mis pies en tierra.
Ya no nado ni de ida
ni de vuelta a la guerra.
Algún día pienso volver a amar,
a encontrarme con la muerte.
Volver a ese inmenso mar
a desafiar los restos de mi suerte.
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