-Me gustas-
-¿Te gusto?-
-También me asustas-
-¿Te asusto?-
Tres meses después
desperté en su cama,
por enésima vez,
sonriendole como cuando se ama.
Pasamos de los besos,
a las intimidades,
a escribirle versos,
a conocer sus verdades,
de la lujuria y erecciones,
de la emoción de una nueva relación,
a las llamadas y canciones,
a una basta comprensión.
-Tengo que partir-
-No te puedes ir,
me voy a morir-
-Pero yo ya te comprendí-
La dejé allí parada,
mientras me gritó,
a su llanto atada,
"La puta que te parió"
-Me gustaste, sí-
-Nunca me quisiste-
-Me gustaste y te comprendí,
después perdió el chiste-
No hay comentarios:
Publicar un comentario