domingo, 30 de noviembre de 2014

Hijos del mar

Nací en el mar
y al mar retornaré.
Aún mis lagrimas
saben a él.

Vi a Dios
recorrer tu cara
en forma
de agua salada.

De tanto estar
en la tierra
olvidamos
que un paseo era

El diluvio
fue un purgar
y un regreso
al hogar.

Somos hijos del mar
y al mar hoy que volver.
Todo luchando por seguir vivo
luchando por trascender.

Una estrella fugaz.

Cuando le vi marcharse, lo comprendí. Fue siempre tan claro, pero uno es algo ciego para las cosas esenciales. Él no era un humano, no. Por eso se maravillaba tanto con nuestra naturaleza, con nuestros hábitos, pero al mismo tiempo no se entendía, no se comprendía como uno más, ni se reconocía igual. Él era una estrella fugaz. Traducido a nuestro entendimiento se le podría llamar trotamundos. Un ser que va de un lado a otro, que su condición nata es viajar, eso es él. Es una parte maravillosa de la naturaleza, a la cual no le hayamos sentido, pero que está, y es bella. Todo a su paso se va iluminando, él va por allí con su inocencia, siendo él, siendo lo que es, y los demás, que somos oscuridad, nos alumbramos. Va vagabundeando y aprendiendo, donde para, si es que así se le puede llamar, pues lo hace solamente de forma física, divulga el conocimiento de millones de años de viajar por el espacio, cosas que nosotros, como oscuridad, como polvo de estrellas, o como meteoroides, no conocemos ni alcanzamos a ver. No olvidaré nunca este día, que lo vi partir, con el cabello desalineado, con una barba de días sin cortar, sus anteojos, pues necesita adaptar su visión universal a la de nuestro plano existencial, y su mochila al hombro.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Sólo un sueño

En una noche de insomnio
salí a comprar cigarros.
Casi no hay gente,
pero aún circulan carros.

Los árboles parecen adornos,
el cielo un telón,
las personas maniquíes
y yo soy un mal actor.

Regreso a casa.
El humo por mi traquea
pasa como si nada,
pasa como agua.

La gente idiota y buena.
Empiezas por creer
que no se lo merecen
y terminas por comprender
que siembras lo que cosechas,
que la vida es casual,
y que si siembras odio
cosecharás "mal".

Me acuesto como
un inútil intento
por conciliar
algo de sueño.

Dos, tres, cuatro horas.
Cinco, seis, siete tabacos.
Un o dos mil
pensamientos maníacos.

Ya no estoy en mi cuarto.
Te veo preparando café.
Me miras y preguntas
si querré.

Tenemos máscaras
de conejos
que ocultan
nuestros complejos

Enciendo otro cigarro.
Camino despacio,
te miro a los ojos
y te abrazo

-Bésame como si
fuera la última vez,
que sueño poco
y pronto despertaré-

Aventamos las
máscaras a un lado.
Dices que nunca
me has dejado.

Un beso intenso
y con prisa,
muy dulce
para una occisa.

Dejo de llorar
y me pierdo.
Olvido incluso
que es un sueño.

Despierto solo
y abatido,
sin cigarros
ni olvido.

Siento la soledad
del final de la obra,
que hay que volver
a casa a comer sobras.

En mi cama, impotente,
llorando por el ayer.
deseando, aunque sea
un instante, volver.

Dejo de llorar
y me pierdo.
Olvido incluso
que fue un sueño.

Una nueva actuación
me espera,
debo seguir
aunque no quiera.

Dejo de llorar
y me pierdo.
Olvido incluso
que fue un sueño.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Una dulce canción sobre amor

https://www.youtube.com/watch?v=ZcMjHA8SnZ4

Olvidaste cómo era la lluvia
me preguntas si alguna vez llovió,
si no es un recuerdo inventado
de tu imaginación.

Yo sacudo las cenizas
que cubren como nieve
las flores, y te digo que
en mi mente, aún llueve

No era la respuesta
que querías,
pero aún así
sonríes, querida.

Platicamos al calor
de una casa en llamas,
me dices con aquella voz
que me amas.

Te pregunto por qué
y hasta cuándo
respondes "no sé".

Agarro sangre, para
pintar, del suelo
y dibujo un corazón
en un muro azul cielo.

Te abrazo mirando
el gris horizonte,
seguimos así
hasta la noche

Te pregunto por qué
sigues aquí.
Me dices que yo
te hago feliz.

Volvemos a casa
me tomas de la mano
y susurro que
también te amo.

Al lado de la carretera
alguien da señales de vida
reímos, pues ya
tenemos comida.

Mientras cocinas
aquel hombre,
salgo a fumar
para mitigar el hambre.

Lluvia ácida
empieza a caer.
Te grito,
y no lo puedes creer.

Te sueltas llorando
todo se desintegra un poco
siento alegría
en tu sollozo.

Lluvia ácida
quemando todo a su paso
pero lluvia
al fin y al cabo

Te sueltas llorando
todo se desintegra un poco
siento tu alegría
y también tu gozo.

martes, 11 de noviembre de 2014

Cenizas

"Nunca dudes de tu lucha,
que tu incógnita sea el por qué,
ya que la razón del movimiento
no cambia la necesidad de él"

Cenizas,
materia incinerada,
carne quemada.
Cenizas,
cenizas entran en mis ojos
y me hacen llorar.
El fuego
quemando a su antojo,
a su paso arderá,
dejando cenizas
cenizas de mis sueños;
cenizas de mis esperanzas,
un fuego con dueños,
dueños de matanzas.
Pero mi corazón late,
late de prisa,
late buscando justicia,
late sabiendo que la encontrará,
sino es hoy, mañana será.
Porque el polvo y las cenizas
podrán volar con el viento,
pero la lucha por justicia
trascenderá el tiempo.
Deben tener miedo y cuidado
al vernos pasar a su lado,
pues ya no tenemos qué perder,
somos el más peligroso ser.

¿Cuándo habré de morir?

Le dije,
-el día que ya no te cele,
es porque ya no le importas,
o ya no te quiere.-
Me respondió,
-me gustas todo tú,
menos tu ser social,-
-Cálmate Marx-
Siguió hablando,
como sin escuchar
-No me gusta cómo eres,
cuando estás con los demás.
Tu forma de actuar,
tu forma de beber,
tu forma de fumar,
tu forma de leer,
tu forma de rezar,
me gusta como eres,
en soledad.-
Yo reí por nervios,
e inseguridad.
Me excusé,
hablé y hablé
luego tomé razón
de que estaba solo
en la habitación.
¿Cuándo habré de morir?
¿Algún día seré feliz?
Dime, dime que sí,
ríe, ríe por mí.
Sentí incógnita
por mi existencia
y pregunté al vacio,
cuándo acabaría ésta
¿Por qué tanto odio?
¿Por qué tanta inseguridad?
¿Por qué no me oigo
al hablar?
Vi a Dios,
creo, lo sé,
se reía
de mi ser.
¿Cuándo habré de morir?
¿Algún día seré feliz?
Dime, dime que sí,
ríe, ríe por mí.
Me vi al espejo,
vi el reflejo
de un reflejo,
el de un hombre perplejo.
No hace calor,
ni frío,
no hay amor,
ni líos.
Vi a alguien
observándome
y ese alguien,
era yo.
Ama-azul,
el color de mi alma.
El peso de mi cruz,
rompe la calma.
¿Cuándo habré de morir?
¿Algún día seré feliz?
Dime, dime que sí,
ríe, ríe por mí.
-Ya descansarás,
cuando te mueras,
te olvidarás,
de todo lo que eras.-

¿Cuándo habré de morir?
¿Algún día seré feliz?
Dime, dime que sí,
ríe, ríe por mí.