miércoles, 22 de enero de 2014

Algún Vaquero.

No le tuve miedo a nada,
todo me aterraba
llevo una vida arriesgada
en esta tierra.

Que la muerte no me espere despierta
Yo acostumbro llegar tarde
que al cabo ya está muerta
y por allí dicen que no tengo madre.

Voy a saturarme de ti
y cuando eso pase,
te miraré con frenesí,
porque mi pasión renace.

El infierno y la monotonía son mi casa
¿cómo no vivir aterrado?
Pero tengo cojones de buena casta,
y estoy medio zafado.

El sol me oscurece la vista.
Pero el clima no me detiene.
Tengo una mente muy lista
que avanzando se entretiene.

Me curo el asco de la boca con cigarros(tabaco)
la tristeza y el coraje con golpes (trancazos).
me curo la pobreza con gastos
corbata y despilfarros.

Con tantas mierdas
me rompieron los piernas.
Aún tenía brazos.
Me rompieron los brazos.
Aún tenía tórax.
Me rompieron el tórax.
Aún tenía cabeza.
Me rompieron la cabeza.
Aún tenía espíritu...
y nadie pudo con su ímpetu.

No hay nada que me detenga,
a todo le doy vuelta.
No hay mal que por bien no venga.
Ya me solté la rienda.

Que la muerte no me espere despierta.
Las mejores cosas llegan tarde.
Que al cabo ya está muy muerta.
Y aún no soy padre.

Vita, sollicitudine, nunc. (Una vida, una ansiedad, un instante.)

A Junior, que al igual que muchos seres  de ésta tierra, se vio envuelto en desprecios que  no merecía, usado por gente egoísta, insensible e indiferente. Lamentablemente los héroes de su historia no son tan puros como en los cuentos de hadas, y sus villanos no merecen ser castigados, sino al igual que él, enseñados.

Hey, niño dientes.
Dime qué sientes.
Enséñame a sentir.
Háblame de ti.

Qué piensas quiero saber.
Lo que miras ver.
¿Por qué estás aquí?
¿Por qué te conocí?

Te he hecho llorar
y no me importa.
Te he hecho gritar
como nadie soporta.

Verte feliz me hace bien.
Te falta por aprender.
Tienes furia inocente.
y justificadamente.
Te quiero castigar,
pero te debo enseñar

Silvas al dormir.
Corres sin perseguir
más que tu sombra
por toda la alfombra.

Hay alguien que te quiere
tanto que le hiere.
Yo sólo observador
de su amor.

Te enfermas,
se me cae el mundo
y sin armas,
veo que te quiero.

Vives en seis metros
cuadrados.
¿Cuántos retos?
¡Que desgraciado!

Cagas donde comes.
Donde no hay soles,
en pura oscuridad,
sin pizca de piedad.

A veces observas a la gente,
igual que yo, sin entender
qué pasa por su mente.
No te preocupa ser.

Me haces daño
sin saber.
No te regaño
como debe ser.

Me muerdes
con tus dientes.
Me rasguñas
con tus uñas.

Quiero darte algo mejor
que tu vida de hoy.
Quiero oírte hablar,
no sólo sentir tu mirar.

No entiendes que te quiero
pareces carecer de sentimiento.

Seré egoísta,
no eres mi problema,
pero tu vista
es un dilema.

Inefable amor, deífico amor, vida baladí.

Lo físico no basta.
Los poemas de amor ajenos son generales.
Lo nuestro lo traspasa.
Te amo tanto que no sé ni cómo expresarme.
Te veo y entre el amor y la excitación me confundo,
cuando menos me doy cuenta, estoy desnudo
 y erecto con demasiadas ganas de sólo abrazarte
 y quedarme
 así por horas.
De besarte y besarte hasta que sientas cuánto te quiero.
Que lo sientas y tengas esa seguridad.
Quédate un rato más, unos años y unas décadas, más que menos.
Abrázame hoy por la eternidad.
Quiéreme como quieres tú. 
Como tú y como las mujeres con las que he estado, esas llenas de amarga gracia. 
Escapémonos juntos como un par de ancianos decrépitos, del infierno de un asilo. 
Y si no basta ésta vida búscame en otras. 
Porque aún siento la misma emoción cada que me ves
que cuando descubrí que eres inteligente
o que cuando me respondiste
el teléfono por primera vez.