A Junior, que al igual que muchos seres de ésta tierra, se vio envuelto en desprecios que no merecía, usado por gente egoísta, insensible e indiferente. Lamentablemente los héroes de su historia no son tan puros como en los cuentos de hadas, y sus villanos no merecen ser castigados, sino al igual que él, enseñados.
Hey, niño dientes.
Dime qué sientes.
Enséñame a sentir.
Háblame de ti.
Qué piensas quiero saber.
Lo que miras ver.
¿Por qué estás aquí?
¿Por qué te conocí?
Te he hecho llorar
y no me importa.
Te he hecho gritar
como nadie soporta.
Verte feliz me hace bien.
Te falta por aprender.
Tienes furia inocente.
y justificadamente.
Te quiero castigar,
pero te debo enseñar
Silvas al dormir.
Corres sin perseguir
más que tu sombra
por toda la alfombra.
Hay alguien que te quiere
tanto que le hiere.
Yo sólo observador
de su amor.
Te enfermas,
se me cae el mundo
y sin armas,
veo que te quiero.
Vives en seis metros
cuadrados.
¿Cuántos retos?
¡Que desgraciado!
Cagas donde comes.
Donde no hay soles,
en pura oscuridad,
sin pizca de piedad.
A veces observas a la gente,
igual que yo, sin entender
qué pasa por su mente.
No te preocupa ser.
Me haces daño
sin saber.
No te regaño
como debe ser.
Me muerdes
con tus dientes.
Me rasguñas
con tus uñas.
Quiero darte algo mejor
que tu vida de hoy.
Quiero oírte hablar,
no sólo sentir tu mirar.
No entiendes que te quiero
pareces carecer de sentimiento.
Seré egoísta,
no eres mi problema,
pero tu vista
es un dilema.
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