miércoles, 22 de enero de 2014

Inefable amor, deífico amor, vida baladí.

Lo físico no basta.
Los poemas de amor ajenos son generales.
Lo nuestro lo traspasa.
Te amo tanto que no sé ni cómo expresarme.
Te veo y entre el amor y la excitación me confundo,
cuando menos me doy cuenta, estoy desnudo
 y erecto con demasiadas ganas de sólo abrazarte
 y quedarme
 así por horas.
De besarte y besarte hasta que sientas cuánto te quiero.
Que lo sientas y tengas esa seguridad.
Quédate un rato más, unos años y unas décadas, más que menos.
Abrázame hoy por la eternidad.
Quiéreme como quieres tú. 
Como tú y como las mujeres con las que he estado, esas llenas de amarga gracia. 
Escapémonos juntos como un par de ancianos decrépitos, del infierno de un asilo. 
Y si no basta ésta vida búscame en otras. 
Porque aún siento la misma emoción cada que me ves
que cuando descubrí que eres inteligente
o que cuando me respondiste
el teléfono por primera vez.

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