martes, 6 de enero de 2015

Cárcel

Fuimos libres, os lo aseguro, libres y poderosos. Vivíamos en paz, era un paraíso del cual casi no recuerdo, pues al igual que ustedes he perdido la memoria. Pero tengo en claro, que cometimos el peor de los crímenes, todo lo que ven a su alrededor es un criminal, es algún ser siendo castigado, pero ¡oh! ¡Joder! Nosotros somos los peores, las plantas, los animales, las piedras y lo demás, también está siendo castigado, pero en menor medida. Nosotros hemos sido castigados a estar atrapados en estos cuerpos frágiles, en estas limitaciones. Se nos castigó conservando el pensamiento, pero perdiendo la memoria. De donde venimos no había necesidad, y en esta cárcel la hay, de sobra. La prueba ferviente de que no somos de aquí son los sueños, que guiados bien nos pueden remontar a ese momento de libertad, pero ni eso nos lo dejaron en total paz, nos lo jodieron, como todo. Ahora estamos atrapados aquí, en un mundo lleno de criminales, de necesidad, de sueños imposibles y de dolor. Algún día acabará y retornaremos al hogar, habremos pagado la condena que se nos ha impuesto, y ya no habrá dolor, ya no habrá necesidad. Os lo juro.

sábado, 3 de enero de 2015

Moriré solo.

Amanecí desvencijado. Tenía el hombro dos centímetros apartado de donde debe estar. Trate de ponerlo en su posición "normal", sólo conseguí dolor y lagrimas. Pensé que tal vez esa era su posición normal, lejos de mí, como todo y todos. Si no podía entenderme con un ser distinto a mí, una razón podría ser que no me entiendo conmigo. Cada día lo acepto con más facilidad. El presente me parece eterno, el pasado y el futuro son fluidos. Los segundos pasan como minutos, los minutos como horas, las horas como días, los días como años y los años como segundos. Siento el envejecer debajo de mis ojos, a los lados de la boca, en la mirada, en mi tolerancia, en mi ánimo y en las razones que me hacen levantarme de la cama.  Veo a los demás, buscando una muestra de vida y otra de comprensión. Analizo que moriré solo. De un momento a otro, en esta eternidad, mis dedos tiesos, mis piernas débiles, mi cabello quebrado (quebrado como mi espíritu) huirán de mí. Ya no me obedecerán y no habrá nadie allí, ni siquiera estaré yo para sostenerme. Moriré solo, es lo que pasará y nadie sufrirá, ahora asumo que las cosas son lo que son, no hay bien ni mal, no hay tristeza ni felicidad, sólo "hay", y así, yo sølo moriré.