Un sinfín de personas tratando de llegar a tiempo a aquel lugar que les está llamando. No saben si lo que están buscando lo van a encontrar pronto, no saben si les gustara o no. Sin embargo ese es el motor que mueve una búsqueda. El no saber. "Ubaldo Castro"
sábado, 14 de junio de 2014
Que el pendejo no soy yo.
¿Acaso soy el único al que le fastidian las demás personas? ¿Soy el único que en realidad siente asco al ver facebook, al salir a bares o al estar en un lugar público? Lo pregunto ignorando a todos los sociópatas que han salido a matar gente. Yo no lo hago porque no entra en mis principios y por el hecho de que me privaría de ciertas libertades. No siento odio, ni resentimiento. Las personas no fueron crueles conmigo, no sufrí acoso cuando era niño. Tengo y tuve una buena familia. La gente en general me da asco, la repudio. Veo fotos, comentarios y viene ese dolor de estomago indiscriminadamente por casi todo aquél que esté en facebook. No distingo entre modas, me dicen que generalizo, pero para mí todos son iguales, idénticos. Llenos de problemas, débiles, siempre buscando aceptación, siempre esa necesidad humana de reconocimiento. Buscan dónde encajar, una muda, una preferencia, un odio en común con alguien más. Yo no necesito que alguien me diga "yo también los odio" para sentirme satisfecho de que hay alguien cómo yo. Sólo quiero saber que no estoy loco, que no soy el único que ve la realidad. Veo frases tan idiotas y las personas le dan "Me gusta" y otros que las critican para parecer "inteligentes", "diferentes", etc. Si quitáramos el "qué" y dejáramos el "por qué", todos parecerían lo mismo. Intelectuales, incultos, feministas, machistas, rockeros, hippies, reggetoneros, fantoches, amables, poetas, hipócritas, fatalistas, fresas, mujeres, hombres, prostitutas, catedráticos, sacerdotes, ricos, pobres. Si supieran lo miserables que son, si tan sólo supieran que la diferencia entre unos y otros puede ser un día, una frase de niños, un padre, una madre, un amigo en la escuela, una experiencia, una ciudad de nacimiento, un puto instante. Todos somos egoístas, no cambiamos, los genes no engañan, la vida es un segundo, el odio nace en la incomprensión, cualquier cosa que te moleste es problema tuyo y no culpa de lo que te haya molestado y las personas lo ignoran. Buscan satisfacer esa necesidad, llenar esa soledad, quieren ser importantes, resaltar, quedarse en los demás porque si no, no eres nadie, es como si nunca hubieras existido. No hay diferencia entre quien quiere agradar a todos y al que le gusta fastidiar, o ser un mamón. El segundo ha desplazado sus ganas de que todos quieran estar con él por que todos le envidien o lo odien, pero hablan de él. Incluso creen que son mejores porque aparentan serlo, y porque son honestos y falacia y media. Soñé con una oveja que se levantaba y decía "Somos ovejas, el pastor nos lleva a donde quiere, no sabemos qué queremos, debemos caminar a donde nosotros queramos y dejar de hacerle caso al pastor, pues él no es una oveja como nosotros, no nos comprende. Entonces todas las ovejas le seguían y lo alababan, pero ninguna comprendió que no dejaron de ser ovejas, no dejaron de seguir a alguien, de hacer lo que siempre hacen, y peor aún, no comprendieron que seguían a otra oveja, trataban como superior a una igual". No siento satisfacción por ser diferente a los demás, ni incomodidad por ser igual, quiero saber que hay alguien que ve lo que veo, y que no soy un simple enfermo que desprecia todo, que siente rechazo hacia todo. Quiero saber que el pendejo no soy yo.
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